Fibras Vegetales

México es un país con diversidad de especies vegetales, aprovechadas desde hace muchos años por los primeros pobladores que realizaron todo tipo de recipientes, contenedores de granos, arreos para carga y transporte, muebles para almacenaje así como utensilios para caza y pesca. Los hallazgos más antiguos encontrados en cuevas del Valle de Tehuacán, son redes y recipientes de agave y varas de caña de maíz.

Con fines prácticos, las fibras se clasifican en blandas que se utilizan para los textiles; semiduras, como la palma, el ixtle, lechuguilla, henequén, zapupe, agujas de pino, etc., y fibras duras, como el carrizo, otate, bejuco y diversas varas de arbustos y árboles. Lo que unifica a los tres grupos son las técnicas de tejido empleadas para realizar las piezas.

Los pueblos tejedores de fibras, disminuyen el volumen de objetos tejidos cuándo el agua es escasa. Agua en demasía, también provoca que las fibras se pudran.

En el Museo La Esquina se podrá ver muñecas de junco Kiliwas, cunas de torote Seris y la cocina tradicional o ramada Mayo, tres grupos indígenas del norte del país. También cestas mixtecas de los Valles Centrales de Oaxaca tejidas con palma, que recrea diseños y grecas de las sociedades fundadoras de las ciudades de Monte Alban y Mitla.

La palma es una planta que requiere limpieza de las hojas y cortes longitudinales. En Campeche a una variedad de palma le llaman Jipi, es suave y blanca, de ella podrás apreciar una muñeca representación de la mujer campechana. El jipi es teñido con palo de tinte, muy estimado a nivel internacional y otras plantas que obtienen de su entorno.

El carrizo es un tallo duro que al mojarse puede ser doblado sin romperlo, creando formas curvas, partiéndolo finamente tenemos canastitas miniatura, como las de Zacatecas, Oaxaca o Hidalgo. Cuando los cortes son de medio a un centímetro, se realizan canastas grandes, pero también aviones, carritos, helicópteros, carruseles o ruedas de la fortuna, amarrando la fibra con hilo acerado para que no se desate.

La panicua también llamada paja de trigo, es quebradiza, lo que dificulta el tejido y la ejecución de mariposas, aves, caballos, ranitas e iguanas, o diseños de esferas, serpentinas, canastos y cestos, muchos de ellos miniatura.

Con el Tule de la zona lacustre michoacana o de la rivera del Lerma en el Estado de México, se producen músicos, caballos y jinetes, o los carranclanes tan queridos. También cestos, equipales y petates que inspiraron a los muralistas mexicanos, como a Diego Rivera al retratar el mercado de Talatelolco.

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